El próximo sábado se disputará en las playas del «Bogatell» la sexta y última prueba de la «Red Bull Air Race World Series». La competición arrancó hace seis años de la mano de Red Bull y cada vez arrastra a más público, en una exhibición que combina velocidad y acrobacias para coronar al mejor piloto del mundo.
Las «máquinas» que se emplean son avionetas monoplaza de los modelos Extra 300, MXS y Zivko Edge 540, prototipos que pesan en torno a 600 kilos y que alcanzan hasta los 436 kilómetros a la hora, aunque en carrera no está permitido sobrepasar los 370 por motivos de seguridad. Durante un giro muy cerrado se soportan fuerzas de gravedad que pueden llegar a 12 G, con lo que tanto piloto como avión pueden llegar a pesar 10 veces más que su peso real.
Su reducido peso, combinado con un sistema de dirección sumamente eficiente, dan como resultado una agilidad muy superior a la de un avión normal. Ni siquiera los actuales cazas pueden igualar las prestaciones de las avionetas de competición.
Velocidad y acrobacias
La carrera consiste en completar un recorrido cronometrado atravesando entre acrobacias una serie de puertas establecidas en medio del mar y delimitadas por pilones hinchables. La distancia entre los pilones será de 14 en las puertas azules, por las que el avión pasará en posición horizontal, y de 10 metros en las puertas rojas, donde las aeronaves deberán pasar «a cuchillo», es decir, de forma totalmente vertical.
El paso por las puertas ha de realizarse en la altura justa, ya que de efectuarse por encima, se penalizará con dos segundos, y de hacerlo por debajo del punto indicado, el piloto será descalificado. Tocar una puerta en pleno ejercicio supondrá un castigo de seis segundos, y realizar un vuelo peligroso o efectuar el recorrido de forma incorrecta también provocará la eliminación automática de la carrera.
El sistema de puntuación tras la competición es similar al de la Fórmula 1. El ganador recibe doce puntos, diez para el segundo clasificado y nueve para el tercero. A partir de aquí, los puntos que podrán conseguir el resto de pilotos irán bajando de uno en uno hasta el decimoprimer clasificado.
Con ese sistema, el título se lo pelearán este fin de semana el británico Paul Bonhomme y el austríaco Hannes Arch, separados por sólo cuatro puntos de diferencia a favor del inglés y en igualdad de condiciones para hacerse con la corona. Ambos se han repartido los dos primeros cajones del podio en las cinco anteriores pruebas y son los principales favoritos para volver a hacerlo este domingo.
De esta manera se vuelve a repetir el duelo de la pasada edición, en la que ambos llegaban a la última carrera en Australia con cinco puntos de separación, y en la que el austríaco se hizo finalmente con la victoria.
Si Hannes Arch le arrebata a Bonhomme la primera plaza en la carrera de Barcelona, se pondrá a la altura de los más grandes, ya que sólo los estadounidenses Kirby Chambliss y Mike Mangold han logrado repetir título. Los pilotos americanos siguen en el circuito; Chambliss marcha en sexta posición, mientras que Mangold aún tiene opciones de acabar en el podio final, ya que sólo le separan dos puntos del tercer clasificado, el australiano Matt Hall.
«The Flying matador»
Desde que comenzara la competición en el año 2003, España tiene su representación de la mano de Alejandro Maclean. Nacido en Madrid y con apellido escocés, luce el número 36 en su avioneta y es, a sus 40 años, uno de los pilotos más consagrados de la «Red Bull Air race World Series». Desde pequeño se fijó en los aviones y ya con 18 era propietario de un ultraligero. El «matador volador», como le conocen en el circuito, consiguió su mejor resultado en el Mundial en el año 2007, acabando en sexto lugar. En aquella edición estuvo cerca de conseguir su primer podio, pero sólo pudo ser cuarto en las pruebas de Turquía, Inglaterra y Australia. En Barcelona, su objetivo pasa por acabar entre los tres primeros ante su público.
El sábado comienza el espectáculo con dos series de clasificaciones que el público podrá contemplar desde la zona especial habilitada para el público y de acceso gratuito a lo largo de la avenida del Litoral de la capital barcelonesa.
A las 15.30 arranca la primera serie, donde los asistentes podrán disfrutar de la velocidad en estado puro y de una competición que cada año va a más. Tras la primera tanda de calificaciones tendrá lugar una exhibición acrobática que dará paso a la segunda sesión, que arrancará sobre las 16.45. El piloto que consiga el mejor tiempo en las pruebas clasificatorias será compensado con un punto más que se sumará a los que consiga en la prueba del domingo.
El broche final
El domingo, a las 14.30 (La Sexta), empieza el espectáculo. En la primera prueba del día, la «Wild Card», los cinco corredores más lentos del día anterior se jugarán las dos últimas plazas de los 12 que entrarán en carrera. A las 15.30 dará comienzo la carrera del Top 12, donde los ocho mejores clasificados tendrán derecho a la siguiente fase, denominada «Super8», y que será la antesala de la «final a cuatro», el plato fuerte de la jornada, que tendrá lugar a partir de las 16.45. Tras esa tanda se conocerá al vencedor de la prueba y del Mundial.
La lucha entre Bonhomme y Arch por el título, las opciones de McLean por hacer podio en su tierra y contemplar acrobacias aéreas a casi 400 kilómetros por hora serán los alicientes que harán de la playa del Bogatell el centro neurálgico de la Ciudad Condal el próximo fin de semana. Pasen y vean.
fuente/abc.es